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SERIE: LÁZARO
A veces, cuando el dolor llega, pensamos que Dios se ha olvidado de nosotros. Como María y Marta, esperamos que Jesús venga corriendo a resolver nuestro problema de inmediato. Pero la Biblia nos muestra algo distinto: “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (Juan 11:5, NTV). Su amor no se mide por su rapidez en actuar, sino por la profundidad de su propósito. Aunque parezca que Él no responde, en realidad está preparando algo más grande: no solo quiere sanarte, quiere resucitar lo que en ti parece muerto. Ponlo en práctica: hoy, cuando sientas que Dios tarda, recuerda que su amor no ha cambiado. Deja de cuestionar su bondad y comienza a confiar en su plan, aunque no lo entiendas.
Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto” (Juan 11:25, NTV). Esto no es solo para después de la muerte física; es para hoy. Tal vez hay sueños, relaciones o esperanzas que parecen acabados, sin vida. En Cristo, lo que parece muerto puede volver a latir. Pero para resucitar, primero debe haber una muerte. En lo espiritual, eso significa morir al pecado, a los hábitos que nos destruyen, y renacer en una vida nueva. Ponlo en práctica: identifica aquello que te aleja de Dios y decide “morir” a ello. Entrégaselo a Jesús y pídele que, en su tiempo, Él lo resucite según su diseño perfecto.
Dios siempre llega Justo a Tiempo
P. Elias hoyos
