SERIE: COMENZANDO EL AÑO EN BENDICIÓN
A veces, nos preguntamos por qué no vemos milagros en nuestra vida, si acaso Dios ya no quiere actuar o si somos nosotros los que no creemos lo suficiente. La respuesta está en nuestro corazón: la incredulidad nos limita más de lo que imaginamos. Como dice Marcos 6:5-6 (NTV): «Jesús no podía hacer ningún milagro […] y estaba asombrado de la incredulidad de la gente». No es que Dios haya perdido poder, sino que nosotros, por nuestros prejuicios, dudas o orgullo, cerramos las puertas a su acción. ¿Te has puesto a pensar si estás esperando más de lo humano que de lo divino?
Dios no busca religiosos llenos de información, sino creyentes dispuestos a confiar en lo sobrenatural. Muchos conocen la historia de Jesús, pero pocos han experimentado un encuentro real con Cristo, el Hijo de Dios vivo. Como Pedro, quien reconoció: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente» (Mateo 16:16 NTV), nosotros también necesitamos esa revelación personal. Deja atrás la rutina, las «oraciones de cajón» y las ideas preconcebidas. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a creer de nuevo, a confiar en que Él quiere hacer algo nuevo en ti, aunque no lo entiendas todavía.
Dios siempre llega Justo a Tiempo
P. Elias hoyos