SERIE: HERIDAS DEL ALMA
Muchas veces, cuando enfrentamos dificultades o problemas en nuestra vida, nuestra reacción natural es tratar de resolverlos rápidamente y seguir adelante sin detenernos a descansar. Sin embargo, este texto nos recuerda la importancia de hacer pausas y tomar el tiempo necesario para sanar, tanto física como espiritualmente.
Al igual que después de una operación, cuando Dios comienza a procesar nuestra alma para sanar las heridas de nuestro corazón, necesitamos guardar reposo y descansar. Como dice Salmos 46:10 «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios». Es en esos momentos de quietud y confianza en Dios que podremos escuchar Su voz con claridad y ser pastoreados por Él (Salmo 23:2).
P. Elias hoyos