SERIE: COMENZANDO EL AÑO EN BENDICIÓN
A veces, nuestro corazón está tan lastimado por experiencias pasadas que empezamos a sabotearnos sin darnos cuenta. Nos convencemos de que no merecemos cosas buenas, que todo saldrá mal, y así rechazamos oportunidades incluso antes de intentarlo. Como Pedro, que después de una noche de fracaso lavaba sus redes rendido, nosotros también nos damos por vencidos cuando el dolor nos dice: «Ya lo intenté, no funcionará». Pero Dios no se acerca a barcas llenas de nuestras propias fuerzas, sino a aquellos que están vacíos y dispuestos a darle espacio. Como dice Santiago 1:8 (NTV): «Una persona de doble ánimo es inconstante en todo lo que hace».
Dios quiere sanar esas heridas que te impiden comprometerte. Él no solo te ofrece consuelo, sino también un propósito más grande, como le dijo a Pedro: «Desde ahora, serás pescador de hombres». Para aplicar esto, comienza por identificar esos pensamientos de autosabotaje y reemplázalos con la verdad de Dios. Cuando sientas que no puedes, ora y declara: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13, NTV). Comprométete con algo pequeño cada día—leer un versículo, orar cinco minutos, terminar una tarea—y verás cómo Dios fortalece tu fe paso a paso.
P.Elias hoyos