SERIE: COMENZANDO EL AÑO EN BENDICIÓN
Nuestro corazón es el centro de nuestra vida, y cuando este se encuentra enfermo, todo lo demás se ve afectado. Un corazón enfermo no sabe amar correctamente, no se compromete ni toma decisiones sabias. Termina atrapado en ciclos sin fin, siendo arrastrado por las circunstancias. Pero Dios quiere sanar nuestro corazón y restaurarlo a su diseño original.
La Biblia nos muestra cómo Jesús sanaba no solo los cuerpos, sino también las almas de las personas que acudían a Él. La mujer con el flujo de sangre y Jairo son ejemplos de cómo Jesús restauraba la fe y la esperanza de quienes se acercaban a Él con humildad y confianza. Así como ellos, debemos tomar la decisión de entregarnos por completo a Dios, sin orgullo ni resistencia, para que Él pueda sanar nuestro corazón.
P. Elias hoyos