SERIE: DETOX DEL ALMA
Imagina que tu mente es como la antigua ciudad de Jericó, rodeada de murallas altas construidas por años de influencias negativas: lo que viste en casa, en la tele, en la calle, o lo que te dijeron amigos y familia. Estas murallas no son de piedra, sino de pensamientos y hábitos que te hacen ver la vida distorsionada, llena de miedos y desconfianzas, como esa idea de que «todos los hombres son iguales» después de una decepción, o el temor a formar una familia por heridas del pasado. Reflexiona un momento: ¿qué murallas has levantado para «protegerte», pero que en realidad te aíslan y te impiden disfrutar la vida abundante que Dios promete? La Biblia lo ilustra en Josué 6:1-3 (NTV): «Jericó estaba bien cerrada y fortificada a causa de los israelitas. Nadie salía ni entraba. Entonces el Señor le dijo a Josué: ‘Te he entregado Jericó, a su rey y a todos sus guerreros fuertes. Tú y tus guerreros marcharán una vez alrededor de la ciudad cada día durante seis días'». Para ponerlo en práctica, empieza reconociendo esas murallas: haz una lista honesta de creencias tóxicas que has abrazado, y ora pidiendo a Dios que te muestre cómo han contaminado tu corazón, recordando que no es lo que entra lo que te daña, sino lo que sale de ti, como dice Mateo 15:11 (NTV): «No es lo que entra por la boca lo que los contamina; ¡son las palabras que salen de la boca las que los contaminan!».
P. Elias hoyos
P. Elias hoyos