SERIE: DETOX DEL ALMA
Imagina que estás a las puertas de una vida llena de bendiciones que Dios ha prometido para ti, pero algo te detiene: no son enemigos externos, sino muros altos y cerrados dentro de tu mente y corazón, como los de Jericó en la Biblia. Estos muros representan miedos, pensamientos negativos o creencias limitantes que te impiden avanzar, como esa voz que te dice «no puedes» o «nunca serás nadie».
Reflexiona un momento: ¿qué es lo que te está obstaculizando hoy? La buena noticia es que Jericó no está afuera, está adentro, y Dios quiere transformarlo en tu lugar de victoria. Para ponerlo en práctica, empieza reconociendo esos obstáculos internos; haz una lista honesta de ellos y ora pidiendo discernimiento. Como dice en Josué 6:1 (NTV): «Ahora bien, Jericó estaba bien cerrada por causa de los israelitas. Nadie salía ni entraba». Así como esos muros bloquearon la entrada, identifica los tuyos y prepárate para derribarlos con fe.
P. Elias hoyos