SERIE: COMENZANDO EL AÑO EN BENDICIÓN
Comenzar el año en bendición requiere algo incómodo pero necesario: mirar dentro de ti. Muchas veces nos enfocamos en lo externo —metas, relaciones, problemas— pero olvidamos que el verdadero cambio inicia en el corazón. Si no revisas cómo estás por dentro, seguirás repitiendo los mismos errores, sintiéndote estancado y frustrado. La Palabra dice: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; ponme a prueba y conoce mis pensamientos ansiosos. Señálame todo lo que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna» (Salmo 139:23-24 NTV). Practica esto: cada día, tómate 5 minutos en silencio y pregúntale a Dios: «¿Qué debo soltar? ¿Qué debo cambiar?».
Jesús fue claro: no podemos ayudar a otros si nosotros estamos ciegos. Él dijo: «¿Cómo puedes pensar en decirle a tu amigo: “Déjame ayudarte a sacarte esa astilla de tu ojo”, cuando tú mismo no puedes ver más allá del tronco que está en el tuyo?» (Lucas 6:42 NTV). Esto no es solo una advertencia, es una invitación a dejar el orgullo que nos hace ver los defectos ajenos mientras ignoramos los nuestros. Si quieres avanzar, deja de culpar a los demás —tu jefe, tu pareja, tu pasado— y pregúntate: ¿Qué parte de este problema es responsabilidad mía?. La humildad abre puertas que el orgullo cierra para siempre.
P. Elias hoyos