SERIE: PRÓSPEROS Y EXITOSOS
Tener dinero, crecer y alcanzar metas no está mal; el problema aparece cuando las riquezas ocupan el lugar de Dios. Jesús habló del hombre que acumuló grandes cosechas, pero olvidó preparar su vida para la eternidad. Por eso Dios le dijo: **«¡Necio! Esta misma noche vas a morir. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?»** (Lucas 12:20, NTV). Hoy puedes preguntarte con sinceridad: ¿estoy usando mis recursos o mis recursos me están dominando? Para ponerlo en práctica, revisa tus prioridades, aparta tiempo para Dios y no permitas que el trabajo, el dinero o el reconocimiento descuiden tu familia y tu relación con Él.
El éxito verdadero no consiste solamente en acumular, sino en convertirte en una persona íntegra, generosa y sensible a las necesidades de otros. Todo lo que recibes también puede ser una oportunidad para servir y bendecir, porque **«el principio de la multiplicación no es atesorar, sino aprender a ser generoso»**. La Biblia recuerda: **«Recuerda al Señor tu Dios. Él es quien te da el poder para tener riquezas»** (Deuteronomio 8:18, NTV). Practica esto administrando tus ingresos con sabiduría, compartiendo con quien necesita, cumpliendo tus responsabilidades y preguntando antes de cada decisión: ¿esto honra a Dios y produce bien en alguien más?
Dios siempre llega Justo a Tiempo
P. Elias hoyos
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