Cuando la agenda se llena, solemos decir “no tuve tiempo”. Pero la verdad es que lo primero que cancelamos muestra qué valoramos menos. La historia de Marta y María nos recuerda esto: Marta se ocupó en muchos detalles, mientras María eligió sentarse a los pies de Jesús para escuchar. Jesús no condenó el trabajo, sino la falta de propósito y de lectura del momento: “Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse… María la ha descubierto” (Lucas 10:41-42, NTV). No se trata de hacer más, sino de poner a Cristo como centro, no como un punto más en la lista.
¿Cómo lo ponemos en práctica? Primero, decide qué no vas a cancelar: reserva un tiempo breve, diario y no negociable para buscar a Dios en oración y en su Palabra. “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” (Mateo 6:33, NTV). Segundo, filtra tus compromisos con una pregunta: ¿esto me acerca a Dios y a su propósito, o solo me llena de tareas? Tercero, alterna conscientemente momentos de escuchar y de actuar: escucha antes de decidir, y actúa con lo que escuchaste. Decir “no” a actividades sin propósito es decir “sí” a lo que Dios ya te confió.
Dios siempre llega Justo a Tiempo
P. Elias hoyos
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