SERIE: LÁZARO
Imagina por un momento que eres como Lázaro, cuyo nombre significa «el ayudado por Dios», pero aun así estás al borde de la muerte por una enfermedad que te deja sin fuerzas. En Juan 11:1-3 (NTV), leemos: «Un hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Vivía en Betania con sus hermanas, María y Marta. Esta es la María que más tarde derramó el perfume costoso sobre los pies del Señor y los secó con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. Así que las dos hermanas enviaron un mensaje a Jesús que decía: ‘Señor, tu querido amigo está muy enfermo'». Esto nos hace reflexionar: ¿por qué alguien tan cercano a Jesús, y «ayudado por Dios», sufre tanto? La verdad es que el amor de Dios no siempre evita el dolor en nuestra vida, pero siempre tiene un propósito mayor. Para ponerlo en práctica, cuando enfrentes una crisis como una enfermedad o una pérdida, detente y pregúntate: «¿Qué está tratando de enseñarme Dios aquí?». En lugar de enojarte o dudar, anota en un diario tres cosas por las que estás agradecido ese día, recordando que el dolor no define su amor por ti.
Dios siempre llega Justo a Tiempo
P. Elias hoyos