SERIE: PORTADORES DE UN SUEÑO
Dios no te creó por accidente ni para vivir sin rumbo. Él puso en ti dones, propósito y una asignación. Así como María recibió una palabra de Dios antes de ver cumplida la promesa, tú también puedes estar llevando en tu corazón una semilla divina: un sueño, un llamado o un proyecto que aún no se ha manifestado. **“Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás”** (Efesios 2:10, NTV). Por eso, no desprecies lo que Dios ha puesto dentro de ti ni permitas que las dificultades te hagan pensar que no tiene.
Concebir la semilla de Dios significa recibir su palabra, creerla y cuidarla durante el proceso. No todo nace de inmediato; hay un tiempo para esperar, crecer y prepararse. La Palabra dice: **“La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra. Hacen que el grano crezca, produzca semillas para el agricultor y pan para el hambriento. Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto”** (Isaías 55:10-11, NTV). En la práctica, cuida esa semilla orando, leyendo la Biblia, obedeciendo a Dios, rodeándote de personas que fortalezcan tu fe y dando pasos concretos, aunque todavía no veas resultados.
Dios siempre llega Justo a Tiempo
P. Elias hoyos
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