SERIE: PORTADORES DE UN SUEÑO
Dios ha puesto en muchas personas sueños, llamados y deseos que nacen de Él. Esa semilla espiritual trae pasión, propósito y un deseo de servir a otros, pero no debe tratarse como algo común. Así como una mujer embarazada cuida la vida que lleva dentro, tú también debes proteger lo que Dios te confió. La Biblia dice: **“Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida”** (Proverbios 4:23, NTV). Por eso, comienza revisando qué escuchas, qué miras, qué palabras permites en tu mente y qué personas influyen en tus decisiones.
Portar un sueño de Dios también implica cambiar hábitos y aprender a vivir de acuerdo con ese propósito. No puedes alimentar una promesa con orgullo, ansiedad, impaciencia, resentimiento o distracciones constantes. En la práctica, busca cada día la presencia de Dios, lee su Palabra, congregate, acepta consejo sabio y permite que el Espíritu Santo forme tu carácter. También necesitas reconocer que el llamado no te pertenece; es de Dios, y tú eres responsable de cuidarlo con humildad y obediencia. **“No nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”** (Gálatas 6:9, NTV).
P. Elias hoyos