SERIE: LÁZARO
Imagina que estás como Lázaro, envuelto en vendas dentro de un sepulcro oscuro: quizás en una relación tóxica, un trabajo que te agota el alma, o simplemente en el conformismo que te tiene atado. Jesús no gritó a la tumba, te llamó por tu nombre, como dice Juan 11:43 en la NTV: “Lázaro, ¡sal fuera!”. Hoy Dios te dice lo mismo: “Sal de ahí, hay vida esperándote”. No es casualidad que escuches esto; es tu momento de despertar. Reflexiona: ¿qué “tumba” te tiene pasivo? Dios ya abrió la puerta, pero tú decides si sales.
Salir no es fácil, requiere cambiar de posición: deja el reposo, derriba esas ideas fijas como “siempre ha sido así” o “así soy yo”. La fe madura en la obediencia y la paciencia, no en entender todo. Juan 11:44 (NTV) lo muestra: “El muerto salió, con las manos y los pies envueltos en tiras de lino y el rostro envuelto en un paño. ‘Quítenle las tiras de lino’, dijo Jesús. Lázaro dio pasitos pequeños, atado y a ciegas, solo guiado por la voz de Jesús. Tú también puedes: empieza identificando una estructura mental que te limita –quizás el miedo al cambio– y ora: “Señor, ayúdame a soltar”. Confía, Él hace el resto.
P. Elias hoyos